La semana 27 marca el final del segundo trimestre y el inicio de la recta final del embarazo. En esta etapa, el bebé sigue creciendo rápidamente y sus órganos continúan madurando, preparándose para la vida fuera del útero.
Para la madre, esta semana puede traer nuevos cambios físicos y emocionales. El útero sigue expandiéndose, lo que puede generar molestias como dolor en la espalda, calambres en las piernas y fatiga.

En la semana 27, el bebé mide aproximadamente 36 centímetros de la cabeza a los pies y pesa alrededor de 900 gramos a 1 kilogramo, similar al tamaño de una coliflor.
Cambios y desarrollo del bebé
Aumentar el consumo de hierro
El volumen de sangre sigue aumentando, por lo que es clave consumir alimentos ricos en hierro para prevenir la anemia:
Carnes magras (pollo, pavo, res)
Legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles)
Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, brócoli)
Frutos secos (almendras, nueces)
Se recomienda combinar estos alimentos con fuentes de vitamina C (naranja, fresas, kiwi) para mejorar la absorción del hierro.
Incluir suficiente calcio
El bebé necesita calcio para fortalecer sus huesos y dientes en desarrollo. Fuentes recomendadas:
Lácteos (leche, yogur, queso)
Almendras
Brócoli
Tofu
Asegurar una buena ingesta de proteínas
Las proteínas ayudan al crecimiento del bebé y a la formación de sus tejidos. Se recomienda consumir:
Pollo, pescado y huevos
Legumbres
Frutos secos y semillas

Consumir grasas saludables
Las grasas saludables favorecen el desarrollo del cerebro del bebé y ayudan a mantener niveles óptimos de energía:
Aguacate
Aceite de oliva
Pescados grasos (salmón, sardina)
Frutos secos
Aumentar la fibra y la hidratación
El estreñimiento es común en esta etapa, por lo que se debe incluir fibra en la dieta y beber suficiente agua:
Frutas y verduras frescas
Cereales integrales (avena, arroz integral, pan integral)
Legumbres
Evitar alimentos ultraprocesados y altos en azúcar
Se recomienda reducir el consumo de azúcares refinados, harinas blancas y alimentos procesados para prevenir el exceso de peso y la diabetes gestacional.

Mejora el estado de ánimo
El ejercicio estimula la producción de endorfinas, promoviendo una sensación de bienestar y reduciendo los síntomas de ansiedad y depresión.
Ayuda a regular el tránsito intestinal
La actividad física favorece el movimiento intestinal, reduciendo el riesgo de estreñimiento, un problema común en el tercer trimestre.
Ejercicios recomendados:
Caminatas diarias de 20 a 30 minutos
Yoga prenatal
Natación
Ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico
Estiramientos suaves
Mejora la circulación y previene la hinchazón
El ejercicio favorece el flujo sanguíneo, lo que ayuda a reducir la hinchazón en piernas y pies, además de disminuir el riesgo de desarrollar varices.
Disminuye el dolor de espalda
Las rutinas de estiramiento, el yoga prenatal y los ejercicios de fortalecimiento muscular ayudan a aliviar la presión en la zona lumbar y a mejorar la postura.
Favorece el control del peso
El ejercicio contribuye a mantener un aumento de peso saludable, reduciendo el riesgo de complicaciones como la diabetes gestacional y la hipertensión.
Ayuda a mejorar el sueño
Mantenerse activa ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, lo que favorece un descanso más profundo y reparador.
Facilita el trabajo de parto
Ejercicios de bajo impacto fortalecen los músculos del suelo pélvico y mejoran la resistencia física, lo que puede ayudar a un parto más fluido y con menos complicaciones.
Evitar cargar objetos pesados
Levantar peso excesivo puede generar presión en la espalda y el abdomen, aumentando el riesgo de lesiones o contracciones prematuras.
No permanecer mucho tiempo de pie o sentada sin moverse
Pasar largos periodos en la misma posición puede afectar la circulación y aumentar la hinchazón en piernas y pies. Se recomienda moverse cada cierto tiempo y elevar las piernas cuando sea posible.
No consumir alimentos crudos o poco cocidos
Para prevenir infecciones como la toxoplasmosis o la listeriosis, es fundamental evitar:
Carnes, pescados o mariscos crudos
Huevos poco cocidos
Lácteos sin pasteurizar
Embutidos y fiambres sin calentar previamente
No dormir boca arriba
En esta etapa, dormir boca arriba puede comprimir la vena cava inferior, lo que puede causar mareos y afectar la circulación del bebé. Se recomienda dormir de lado, preferiblemente sobre el lado izquierdo.
Evitar ejercicios de alto impacto o con riesgo de caídas
Deportes como correr, saltar, esquiar o andar en bicicleta en terrenos irregulares pueden aumentar el riesgo de caídas o golpes en el abdomen.

No automedicarse
Cualquier medicamento, suplemento o tratamiento debe ser autorizado por el médico, ya que algunos pueden ser perjudiciales para el bebé.
No exponerse a temperaturas extremas
Saunas, jacuzzis o baños muy calientes pueden elevar la temperatura corporal y afectar el desarrollo del bebé.
Evitar el estrés excesivo
La ansiedad y el estrés pueden afectar el bienestar materno y fetal. Se recomienda practicar técnicas de relajación como respiración profunda, yoga o meditación.
Sí, a medida que el útero sigue creciendo, puede haber una mayor sensación de presión en la parte baja del abdomen. También es posible sentir más pesadez en la pelvis debido al peso del bebé.
En esta etapa, el bebé es más activo y sus movimientos son más evidentes. Puede reaccionar a sonidos, cambios de posición o incluso a ciertos alimentos que consumes.
No siempre los movimientos son constantes, pero si notas una disminución significativa, es recomendable acostarte de lado, beber agua fría o comer algo dulce para estimularlo. Si no sientes movimientos en varias horas, consulta a tu médico.
Los calambres son comunes debido a la presión en los nervios y cambios en la circulación. Puedes prevenirlos manteniéndote bien hidratada, estirando las piernas antes de dormir y consumiendo alimentos ricos en magnesio y potasio.
El crecimiento del útero puede presionar los pulmones y dificultar la respiración profunda. Es normal sentirte un poco agitada, pero si la falta de aire es severa o se acompaña de dolor en el pecho, consulta a un médico.
En la mayoría de los casos, viajar en avión es seguro hasta la semana 36, pero algunas aerolíneas pueden solicitar una autorización médica después de la semana 28. Es recomendable caminar durante el vuelo y usar medias de compresión para mejorar la circulación.
Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no aumentan en intensidad y suelen desaparecer al cambiar de posición. Si las contracciones son dolorosas, regulares y se vuelven más fuertes, consulta a tu médico.
Sí, en un embarazo sin complicaciones, las relaciones sexuales son seguras. Sin embargo, si hay placenta previa, riesgo de parto prematuro u otras indicaciones médicas, es mejor consultar con el ginecólogo.
