Semana 30 de Embarazo: La Posición Cefálica y Consejos para la Retención de Líquidos

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Estás en el tercer trimestre y cada día más cerca de ese gran momento.

Síntomas

  • Es común sentir mayor cansancio debido al crecimiento del bebé y al aumento de peso. Puedes experimentar dolor lumbar y presión en la pelvis, ya que el útero sigue expandiéndose y ejerciendo más presión sobre los músculos y nervios.
  • La hinchazón en pies y manos es frecuente, especialmente si pasas mucho tiempo de pie o en climas cálidos.
  • También podrías notar un aumento en la frecuencia urinaria, ya que el bebé presiona la vejiga, así como episodios de acidez estomacal y digestión lenta debido a los cambios hormonales y el desplazamiento de los órganos.
  • El sueño puede volverse más irregular, ya sea por incomodidad, calambres en las piernas o incluso por la ansiedad previa al parto.
  • Además, es posible que empieces a notar contracciones de Braxton Hicks, que preparan tu cuerpo para el trabajo de parto, pero que no son regulares ni dolorosas.
  • Mantente hidratada, busca posturas cómodas para descansar y escúchate a ti misma. 

Tamaño del bebé

  • Tu bebé mide aproximadamente 40 cm y pesa alrededor de 1.5 kg, similar al tamaño de una col o un melón pequeño.
  • Su cuerpo sigue acumulando grasa subcutánea, lo que le ayudará a regular su temperatura al nacer y hará que su piel luzca más lisa.
  • Su cerebro está en pleno desarrollo, formando más conexiones neuronales y afinando sus sentidos, por lo que ya puede reconocer tu voz y responder a sonidos externos.
  • Sus pulmones continúan madurando, aunque aún necesita más tiempo para respirar por sí solo.
  • En esta etapa, su visión mejora, distinguiendo entre luz y oscuridad, y abre y cierra los ojos con más frecuencia. Además, sus movimientos pueden sentirse más intensos, aunque tenga menos espacio dentro del útero

¿Qué se debe hacer?

  • Descansa lo suficiente y busca posiciones cómodas para dormir, ya que el cansancio y las molestias pueden aumentar. 
  • Mantente hidratada y lleva una alimentación balanceada, rica en fibra para evitar el estreñimiento. 
  • Escucha a tu cuerpo y realiza ejercicios suaves, como caminatas o yoga prenatal, para aliviar la presión en la espalda y mejorar la circulación
  • También es un buen momento para empezar a preparar la maleta del hospital, organizar el espacio del bebé y asistir a cursos de preparación para el parto.
  • No olvides llevar un control médico regular, monitorear los movimientos del bebé y comunicar cualquier síntoma inusual a tu médico.

Nutrición en la semana 30 de embarazo

Proteínas: Incluye pollo, pescado, huevos y legumbres para apoyar el crecimiento muscular y cerebral del bebé.

Carbohidratos complejos: Avena, arroz integral y quinoa te ofrecen energía sostenida a lo largo del día.

Grasas saludables: Aguacate, frutos secos y aceite de oliva contribuyen al desarrollo neurológico del bebé.

Calcio: Consume lácteos, almendras y brócoli para fortalecer los huesos tanto tuyos como del bebé.

Hierro: Espinacas, lentejas y carne magra ayudan a prevenir la anemia y facilitan el transporte de oxígeno.

Vitamina C: Frutas como naranja, kiwi y fresas mejoran la absorción del hierro.

Fibra: Frutas, verduras y cereales integrales favorecen una buena digestión y evitan el estreñimiento.

Hidratación: Bebe suficiente agua para mantenerte bien hidratada.

Evitar: Reduce el consumo de sal, azúcares refinados y alimentos ultraprocesados.

Alivia el dolor de espalda y la presión en la pelvis.

Mejora la circulación y reduce la hinchazón en pies y manos.

Ayuda a controlar el aumento de peso de forma saludable.

Favorece el descanso y mejora la calidad del sueño.

Disminuye el estrés y la ansiedad, promoviendo bienestar emocional.

Fortalece los músculos y mejora la resistencia, lo que facilita el parto.

Reduce el riesgo de diabetes gestacional y presión arterial alta.

Ayuda a mantener una buena postura y equilibrio.

Ejercicio en la semana 30 de embarazo

Ejercicios
Caminatas → Mejoran la circulación, reducen la hinchazón y ayudan a controlar el peso.

Yoga prenatal → Favorece la flexibilidad, alivia el dolor de espalda y mejora la respiración.

Natación → Reduce la presión en las articulaciones, mejora la circulación y relaja los músculos.

Ejercicios de fortalecimiento → Sentadillas suaves y ejercicios con bandas elásticas ayudan a fortalecer piernas y glúteos.

Ejercicios en pelota de yoga → Favorecen la postura, alivian molestias en la pelvis y preparan para el parto.

Ejercicios de Kegel → Fortalecen el suelo pélvico y previenen la incontinencia urinaria.

Cosas que NO debes hacer:

No levantar objetos pesados, ya que puede aumentar el riesgo de lesiones en la espalda y la presión en el abdomen.

Evitar estar de pie o sentada por largos periodos sin moverte, ya que puede causar hinchazón y problemas circulatorios.

No realizar ejercicios de alto impacto, como saltos o correr, para prevenir lesiones y molestias articulares.

Evitar el consumo de cafeína en exceso, alcohol y alimentos ultraprocesados que puedan afectar la salud del bebé.

No dormir boca arriba, ya que esta posición puede dificultar la circulación sanguínea y causar mareos.

Evitar el estrés y la ansiedad en la medida de lo posible, ya que pueden afectar el descanso y el bienestar emocional.

No automedicarse; cualquier medicamento o suplemento debe ser indicado por un médico.

Evitar ambientes con temperaturas extremas o exposición prolongada al sol, ya que el cuerpo puede deshidratarse más rápido.

Preguntas frecuentes

A esta altura, los movimientos del bebé son más notorios y regulares. Deberías sentirlo moverse varias veces al día. Si notas una disminución en los movimientos, consulta a tu médico.

Sí, es común debido al crecimiento del útero, que ejerce presión sobre los pulmones y diafragma. Descansa lo necesario y adopta posturas que faciliten la respiración.

Las hormonas del embarazo relajan el esfínter del estómago, permitiendo el reflujo ácido. Para aliviarlo, evita comidas pesadas, come porciones pequeñas y no te acuestes inmediatamente después de comer.

Sí, en la mayoría de los casos es seguro, a menos que el médico indique lo contrario por alguna complicación. Es importante escuchar a tu cuerpo y comunicarte con tu pareja.

Estas contracciones son normales y preparan el útero para el parto. Son irregulares y no deberían ser dolorosas. Si se vuelven frecuentes o intensas, consulta a tu médico.

Sí, la retención de líquidos es común en esta etapa. Para aliviarla, eleva los pies, bebe suficiente agua y evita estar mucho tiempo de pie o sentada sin moverte.

Este es un buen momento para comenzar a organizarla con lo esencial para ti y tu bebé, así estarás lista ante cualquier imprevisto.

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