Semana 32 de Embarazo: El Bebé Termina de Crecer y Pruebas de Movimiento Fetal

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En la semana 32 de embarazo, tu bebé sigue creciendo y desarrollándose rápidamente. Su tamaño y peso aumentan, acumulando grasa para regular su temperatura al nacer. 

En esta etapa, es importante seguir con los controles prenatales, mantener una alimentación equilibrada y prepararte para el parto con tranquilidad.

Síntomas

  • Mayor cansancio y fatiga, debido al peso del bebé y los cambios hormonales.
  • Dificultad para dormir, por la incomodidad del vientre y la frecuencia de las ganas de orinar.
  • Aumento de la hinchazón en pies y manos, especialmente después de estar mucho tiempo de pie.
  • Presión en la pelvis, a medida que el bebé se acomoda para el parto.
  • Acidez y reflujo, debido al crecimiento del útero que presiona el estómago.
  • Dolor de espalda y caderas, por el peso adicional y los cambios en la postura.
  • Mayor producción de calostro, una secreción amarillenta en los senos como preparación para la lactancia.
  • Contracciones de Braxton Hicks, que son indoloras e irregulares, preparando el útero para el parto.
  • Mayor dificultad para respirar, ya que el útero empuja contra los pulmones.

Tamaño del bebé

  • El bebé mide aproximadamente 42 a 43 cm de la cabeza a los pies y pesa alrededor de 1.7 a 2 kg, el tamaño de una calabaza pequeña o de un melón grande.
  • Su crecimiento continúa acelerado, acumulando grasa bajo la piel para regular su temperatura después del nacimiento. Aunque tiene menos espacio para moverse, aún puedes sentir sus patadas y giros con fuerza.
  • Sus órganos están casi completamente desarrollados, aunque los pulmones siguen madurando para prepararse para la vida fuera del útero.

¿Qué se debe hacer?

  • Asistir a los controles prenatales para monitorear la salud de tu bebé y detectar cualquier posible complicación.
  • Observar los movimientos fetales y comunicar cualquier disminución al médico.
  • Preparar la maleta del hospital, incluyendo documentos, ropa cómoda y artículos para el bebé.
  • Seguir una alimentación equilibrada, rica en proteínas, hierro y calcio para apoyar el crecimiento del bebé.
  • Hidratarse bien para prevenir hinchazón y calambres musculares.
  • Practicar ejercicios suaves, como caminatas, yoga prenatal o natación, para aliviar molestias y fortalecer el cuerpo para el parto.
  • Dormir de lado, preferiblemente sobre el izquierdo, para mejorar la circulación y reducir la presión sobre la vena cava.
  • Informarse sobre el trabajo de parto y lactancia materna, asistiendo a clases prenatales si es posible.
  • Evitar el estrés y dedicar tiempo a la relajación y descanso.

Nutrición en la semana 32 de embarazo

Consumir proteínas (pollo, pescado, huevos, legumbres) para favorecer el crecimiento del bebé.

Asegurar una buena ingesta de hierro (espinacas, lentejas, carne roja magra) para prevenir la anemia.

Incluir calcio (leche, yogur, queso, almendras) para el desarrollo óseo del bebé.

Aumentar el consumo de fibra (frutas, verduras, cereales integrales) para evitar el estreñimiento.

Beber suficiente agua para mantenerte hidratada y reducir la hinchazón.

Evitar el exceso de sal y azúcares para prevenir la retención de líquidos y picos de glucosa.

Optar por grasas saludables (aguacate, aceite de oliva, frutos secos) para el desarrollo del cerebro del bebé.

Ejercicio en la primera semana de embarazo

Mejora la circulación, reduciendo la hinchazón y el riesgo de várices.

Alivia el dolor de espalda y fortalece los músculos para soportar el crecimiento del vientre.

Ayuda a controlar el peso, evitando un aumento excesivo.

Reduce el estrés y mejora el estado de ánimo, gracias a la liberación de endorfinas.

Facilita el sueño, aliviando la ansiedad y la incomodidad nocturna.

Fortalece el suelo pélvico, lo que puede ayudar en el parto y la recuperación posparto.

Disminuye el riesgo de diabetes gestacional e hipertensión, mejorando la respuesta del cuerpo a la insulina.

Prepara el cuerpo para el parto, aumentando la resistencia y flexibilidad.

Cosas que NO debes hacer:

Ejercicios de alto impacto o con riesgo de caídas, como correr, saltar o levantar pesas pesadas.

Dormir boca arriba, ya que puede afectar la circulación y causar mareos.

Permanecer de pie o sentada por largos períodos, para evitar hinchazón y mala circulación.

Consumir cafeína en exceso, ya que puede afectar el sueño y la presión arterial.

Alimentos crudos o poco cocidos, como sushi, carnes poco hechas o quesos no pasteurizados, debido al riesgo de infecciones.

Exponerse a temperaturas extremas, como saunas o baños calientes, que pueden afectar la presión arterial.

Realizar esfuerzos excesivos, como levantar objetos pesados o hacer tareas que requieran mucha fuerza.

Automedicarse, ya que algunos medicamentos pueden ser perjudiciales para el bebé.

Ignorar síntomas inusuales, como hinchazón repentina, dolor intenso o reducción de movimientos fetales.

Preguntas frecuentes

A medida que el bebé crece, tiene menos espacio para moverse, pero aún deberías sentir sus patadas y movimientos varias veces al día. Si notas una disminución significativa, consulta a tu médico.

Sí, en la mayoría de los casos es seguro, a menos que tu médico indique lo contrario por riesgo de parto prematuro u otras complicaciones.

El crecimiento del útero presiona el estómago, lo que puede causar reflujo. Comer porciones pequeñas, evitar comidas picantes o grasas y no acostarte inmediatamente después de comer puede ayudar.

Es normal tener algo de hinchazón, pero si es excesiva o se acompaña de dolor de cabeza y visión borrosa, podría ser un signo de preeclampsia y debes consultar al médico.

Depende del medio de transporte y tu estado de salud. Algunas aerolíneas permiten volar hasta la semana 36, pero es recomendable consultar con tu médico antes de hacer un viaje largo.

Dormir de lado, preferiblemente sobre el izquierdo, con almohadas entre las piernas y debajo del vientre, puede ayudarte a descansar mejor.

Sí, siempre que sean ejercicios adecuados, como caminatas, yoga prenatal o natación. Evita actividades de alto impacto o que impliquen riesgo de caídas.

Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares y no aumentan en intensidad. Si son frecuentes, dolorosas o regulares, consulta a tu médico, ya que podrían indicar trabajo de parto prematuro.

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