Semana 8 de embarazo: El Embrión Crece y Disminución del Riesgo

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En la semana 8 de embarazo, te encuentras en la recta final del segundo mes de gestación. Aunque aún no se note tu pancita, dentro de ti ocurren grandes cambios.
Es un buen momento para continuar con una alimentación saludable, tomar las vitaminas prenatales y asistir a los controles médicos para asegurarte de que todo avanza correctamente.
Cada día es un paso más en esta increíble aventura. ¡Tu bebé sigue creciendo y tu cuerpo se adapta para darle lo mejor!

Síntomas

Náuseas y vómitos: La hormona hCG sigue en aumento, lo que puede intensificar las náuseas.
Fatiga extrema: El cuerpo trabaja duro para nutrir al bebé, lo que causa un gran desgaste de energía.
Pechos sensibles y más grandes: Se están preparando para la lactancia y pueden sentirse más pesados o con molestias.
Mayor necesidad de orinar: El útero sigue creciendo y ejerce presión sobre la vejiga.
Cambios de humor: Las hormonas pueden provocar emociones intensas, desde felicidad hasta irritabilidad o llanto.
Antojos o aversiones alimenticias: Algunos alimentos pueden resultarte irresistibles, mientras que otros pueden causarte rechazo.
Estreñimiento y gases: La progesterona ralentiza la digestión, causando hinchazón y tránsito intestinal más lento.
Acidez estomacal: Es común debido a la relajación del esfínter esofágico por las hormonas.
Aumento del flujo vaginal: Un flujo blanquecino (leucorrea) es normal y ayuda a prevenir infecciones.

Tamaño del embrión

  • En la semana 8, el embrión mide aproximadamente 1.6 cm a 2 cm, similar al tamaño de una frambuesa o un frijol. Su peso es de alrededor de 1 gramo.
  • Desarrollo en esta semana:
    El embrión ya tiene una forma más definida, con cabeza, tronco y extremidades en crecimiento.
  • Los dedos de manos y pies empiezan a separarse, aunque aún están unidos por una membrana.
  • El corazón late rápidamente (entre 140-180 latidos por minuto).
  • El cerebro sigue desarrollándose, con la formación de más conexiones neuronales.
  • Los ojos están más definidos, aunque aún cubiertos por piel.
  • La nariz y orejas toman más forma, aunque no están completamente desarrolladas.
  • Dato curioso: Aunque todavía no se puede sentir, el bebé ya comienza a moverse dentro del útero.

¿Qué se debe hacer?

  • Cuidados médicos
    -Asistir a la primera consulta prenatal (si aún no la has tenido).
    -Realizar los análisis de sangre y orina recomendados por el médico.
    -Tomar ácido fólico y vitaminas prenatales para prevenir defectos del tubo neural.
    -Consultar sobre vacunas necesarias, como la de la influenza.
    -Controlar la presión arterial y peso en cada chequeo.
  • Alimentación y hábitos saludables
    -Comer alimentos ricos en ácido fólico, hierro, calcio y omega-3.
    -Beber suficiente agua (mínimo 2 litros al día).
    -vitar cafeína en exceso, alcohol, tabaco y alimentos crudos o poco cocidos.
    -Incluir fibra en la dieta para prevenir el estreñimiento.
  • Actividad física y bienestar
    -Realizar ejercicio moderado (caminar, yoga prenatal, natación).
    -Dormir entre 7 y 9 horas por noche para reducir la fatiga.
    -Manejar el estrés con meditación, respiraciones profundas o actividades relajantes.
    -Usar ropa cómoda y un buen sostén para mayor soporte en los senos.
  • Señales de alerta para acudir al médico
    -Sangrado abundante o cólicos fuertes.
    -Náuseas y vómitos excesivos que impidan comer o beber.
    -Fiebre alta o dolor intenso en el abdomen.
    -Mareos constantes o desmayos.

Nutrientes esenciales

Ácido fólico (Vitamina B9) – Previene defectos del tubo neural
Fuentes: Espinaca, brócoli, lentejas, espárragos, naranja, aguacate, garbanzos, suplementos prenatales.

Hierro – Previene la anemia y ayuda a transportar oxígeno al bebé
Fuentes: Carnes magras, pollo, espinaca, lentejas, frijoles, quinoa, huevo, frutos secos.
Tip: Consume vitamina C (naranjas, fresas, pimientos) para mejorar su absorción.

Calcio – Fortalece huesos y dientes del bebé
Fuentes: Leche, queso, yogur, almendras, tofu, sardinas, espinacas, brócoli.

Omega-3 (DHA y EPA) – Favorece el desarrollo cerebral y ocular
Fuentes: Salmón, atún bajo en mercurio, chía, linaza, nueces, aceite de oliva.

Proteínas – Favorecen el crecimiento celular y desarrollo muscular del bebé
Fuentes: Carne magra, pollo, pescado, huevos, legumbres, tofu, yogur griego.

Vitamina D – Ayuda a la absorción del calcio y refuerza el sistema inmunológico
Fuentes: Exposición al sol, pescado graso (salmón, atún), huevos, champiñones, leche fortificada.

Fibra – Previene el estreñimiento y mejora la digestión
Fuentes: Avena, pan integral, frutas con cáscara, verduras, semillas, frijoles.

Zinc – Ayuda al desarrollo celular y al sistema inmunológico
Fuentes: Carnes, mariscos, frutos secos, semillas de calabaza, garbanzos, yogur.

Ejercicios que debes evitar:
-Actividades de alto impacto o contacto (como correr o saltar).
-Levantar pesas pesadas.
-Deportes de riesgo (ciclismo de montaña, esquí, buceo).
-Ejercicios que requieran acostarse boca arriba por mucho tiempo.
-Consejo: Consulta siempre con tu médico antes de iniciar o continuar una rutina de ejercicio y escucha a tu cuerpo.

Ejercicio en la semana 8 de embarazo

Hacer ejercicio de manera moderada y segura durante el embarazo tiene múltiples beneficios tanto para la mamá como para el bebé. En esta etapa, el cuerpo se está adaptando a muchos cambios, y mantenerse activa puede ayudar a aliviar algunos síntomas comunes.

Beneficios para la mamá:
-Reduce la fatiga y aumenta la energía.
-Alivia las náuseas matutinas y mejora la digestión.
-Disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo.
-Previene el estreñimiento y mejora la circulación.
-Reduce el riesgo de diabetes gestacional y preeclampsia.
-Fortalece la espalda y previene dolores lumbares.
-Favorece un mejor descanso y reduce el insomnio.
-Ayuda a controlar el aumento de peso de forma saludable.
Beneficios para el bebé
-Mejora el flujo sanguíneo hacia la placenta.
-Favorece el desarrollo neurológico del bebé.
-Reduce el riesgo de partos prematuros o complicaciones.

Ejercicios recomendados:
-Caminar (30 minutos al día)
-Yoga prenatal
-Natación o aeróbicos acuáticos
-Ejercicios de respiración y estiramientos
-Pilates suave

Cosas que NO debes hacer:

Consumir alcohol, tabaco o drogas
Estas sustancias pueden causar malformaciones congénitas y afectar el desarrollo del bebé.
Excederse con la cafeína
El consumo excesivo de cafeína puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Se recomienda no superar 200 mg al día (una taza de café aproximadamente).
Hacer ejercicios de alto impacto
Evita actividades como correr intensamente, saltar o levantar pesas pesadas, ya que pueden afectar el suelo pélvico y aumentar el riesgo de lesiones.
Comer alimentos crudos o poco cocidos
Evita el sushi, mariscos crudos, carnes poco cocidas y huevos crudos, ya que pueden contener bacterias peligrosas como la listeria y la salmonela.
Exponerte a altas temperaturas
Saunas, jacuzzis y baños muy calientes pueden elevar tu temperatura corporal y afectar el desarrollo del bebé.
Automedicarse
Algunos medicamentos pueden ser peligrosos en el embarazo. Consulta siempre con tu médico antes de tomar cualquier fármaco o suplemento.
Manipular productos químicos tóxicos
Evita el contacto con productos de limpieza fuertes, pesticidas y tintes para el cabello con amoníaco.

Estresarte en exceso
El estrés puede afectar tu salud y la del bebé. Intenta relajarte con técnicas como la meditación o el yoga prenatal.
Hacer dietas restrictivas
Tu cuerpo necesita nutrientes esenciales para el desarrollo del bebé. No hagas dietas extremas o elimines grupos alimenticios sin consultar con un especialista.
Realizar movimientos bruscos o de riesgo
Evita cargar objetos pesados, agacharte bruscamente o estar de pie por largos periodos sin descanso.

Preguntas frecuentes

Esto se debe a los cambios hormonales, especialmente al aumento de estrógenos. Se llama disgeusia y es común en el primer trimestre. Puede ayudar masticar chicle sin azúcar o enjuagarte con agua y limón.

Sí, en la mayoría de los casos es seguro y beneficioso. Sin embargo, si tienes sangrado, antecedentes de aborto o riesgo de parto prematuro, consulta con tu médico.

Sí, los cambios hormonales pueden hacer que las encías estén más sensibles e inflamadas (gingivitis del embarazo). Usa un cepillo de cerdas suaves y visita al dentista si el sangrado es frecuente.

Si los olores fuertes te provocan náuseas, intenta cambiar a fragancias más suaves o evitarlas temporalmente.

Sí, puede deberse a los cambios hormonales, la falta de sueño o la deshidratación. Descansar, beber suficiente agua y evitar el estrés puede ayudar.

Es bastante común debido al aumento de la progesterona, que relaja los músculos del intestino. Consumir fibra, beber agua y hacer ejercicio ligero puede ayudar.

Es normal no sentir movimientos en esta etapa, ya que el bebé aún es muy pequeño. Las ecografías y controles médicos confirman su desarrollo.

Sí, pero asegúrate de hacerlo en un lugar bien ventilado y evitar productos con químicos fuertes como el formaldehído.

Las hormonas del embarazo ralentizan la digestión, lo que puede generar gases. Comer despacio y evitar alimentos que causen hinchazón puede ayudar.

Algunos tés pueden ser perjudiciales en el embarazo. Evita el té de ruda, boldo, anís y regaliz. Consulta con tu médico antes de consumir cualquier infusión.

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